El domingo decidí hacer un extra y junto con mi familia decidimos ir a comer a un restaurante.
La casualidad hizo que en la mesa de al lado un pareja en compañía de los padres de ella comenzaran una conversación que por el tono no quedaba mas remedio que oírla, además el tema me interesaba, y aunque no suelo ser indiscreto con las conversaciones ajenas en este caso tendría que haberla escuchado por, repito, el volumen en que hablaban.
Eran una pareja que habían decidido darse de baja en una cooperativa a la que pertenecían, y todo su interés era demostrar a los padres de ella, el acierto en la decisión que habían tomado.
Reconozco que durante las dos horas de esa comida pude hacer un máster del sentimiento de unos cooperativistas ante una decisión, teóricamente meditada y por lo que pude deducir, por unos cooperativistas que se habían metido en una cooperativa sin saber muy bien donde entraban.
El mundo de las cooperativa de vivienda se ha convertido en una formula mas de hacer negocio inmobiliario en la mayoría de los casos, yo pediría a los interesados en acceder a una vivienda que antes de meterse en un negocio como este se informaran y se interesaran en cómo funciona.
Las grandes inmobiliarias han copado un segmento del mercado del mercado haciendo o queriendo hacer cooperativas, en muchos casos solo tiene el enunciado, mediante la fórmula de intentar hacer una promoción de viviendas sobre un suelo que ya tienen y que de no hacer una cooperativa tendrían problemas para sacarlo.
Algunas cooperativa funcionan como deben de funcionar, ellas deciden como hacer las cosas, eligen a sus legítimos representantes después deciden como se van a hacer las cosas y como van a ser sus viviendas.
Si el tema de la cooperativa no está claro, me refiero que realmente sepamos que vamos a entrar en una cooperativa que con nuestras decisiones vamos a ayudar a terminarla al mejor precio y condiciones, creo que no vale la pena meterse en eso. Existen en la actualidad formulas para lograr ser propietario de tu vivienda, a lo mejor un poco más cara, pero sin tener que tomar decisiones.
Debemos de tener en cuenta que el mundo en que nos vamos a meter, es complicado tiene facetas financieras, urbanísticas, contables, fiscales, técnicas que por su complejidad no aconsejaría a nadie que acometiera sin tener un buen asesoramiento. Para desarrollar esta función están las gestoras que en definitiva te van a permitir hacer el seguimiento de tu cooperativa simplemente con controlar lo que hace y por supuesto contando siempre con que es una empresa de confianza o un gestor con probada experiencia y garantizada su buena voluntad mediante el control exhaustivo de su actividad.
A pesar de todas las dificultades que aparecen en el horizonte, soy un firme defensor del sistema de cooperativas de viviendas, no en la forma que las conocemos actualmente pero si en el fondo. Entiendo que asumir el riesgo de hacer un negocio propio y montar tu propia empresa encima con otros socios, es algo muy serio y es eso lo que haces cuando te incorporas a una cooperativa de viviendas. Debe de tener una retribución en forma de ahorro o de ventajas frente a la promoción tradicional que de otra forma no compensa.
Aunque lo difícil es reunirte con ciudadanos que estén en esa misma situación que tu y que tengan las mismas o parecidas necesidades y que además quieran hacer ese viaje contigo con lo que supone de aventura, pero ojo que en esto nos jugamos algo muy importante que es la compra mas importante en cuantía que seguramente vayamos a hacer a lo largo de nuestra vida y con compromisos de pago a lo largo de veinte años o más.
Por ello me sorprendo cuando leo en los foros al uso la opinión de cooperativistas, que dicen que les han engañado que si no se cumplen los plazos, que si va salir más caro de lo que tenían previsto que si la constructora no cumple etc. Etc. es muy importante el saber donde nos estamos metiendo, conocer a los que van a ser nuestros vecino a lo largo de x años que tipo de gente es si luego cuando todos tengamos hijos van a poder convivir, por ello mi sorpresa de la cantidad de foros que ponen a su futura promoción a caldo, cuando son ellos mismos los que han autorizado todo eso.
Después de todo esto me declaro acérrimo defensor del sistema cooperativo y estoy trabajando ya en formulas que permitan corregir los máximos problemas posibles, pero sin caer en la utopía de lo que no se puede realizar.
Roberto Jiménez
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